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lunes, 14 de marzo de 2011

La desnutrición mata dos nenas en Salta

El miércoles 2 de marzo falleció una nena deshidratada por diarrea crónica. La otra niña falleció por una falla multiorgánica tras sufrir una infección generalizada.

         Una vez más la desnutrición se cobra la vida de dos niñas aborígenes, esta vez en la provincia de Salta, otra vez en la comunidad Wichí. Según los últimos relevamientos de casos de deshidratación y desnutrición ya son diez casos mortales en los últimos meses. La Agencia DyN recibió la confirmación de fuentes médicas que una de las nenas murió el miércoles en Tartagal y la otra el viernes en el Hospital Materno Infantil.
            La niña fallecida el miércoles tenía un año y tres meses y era integrante de una comunidad Wichí de Tartagal donde sufrió un cuadro de deshidratación tras sufrir diarrea crónica.

La niña había llegado al Hospital Juan Domingo Perón en muy mal estado con un cuadro de deshidratación y diarrea. Fue internada previamente en el hospital Mosconi donde habitaba la comunidad Pérez de la etnia Wichí, tras ser detectada en un rastrillaje sanitario en diciembre. El informe oficial asegura que la niña fue internada y dada de alta con parámetros normales. Posteriormente el cuadro de deshidratación se agravó y los médicos decidieron trasladarla a Tartagal.
            El director del Hospital Mosconi, Enrique Ureña, afirmó que “la nena llevaba varios días de diarrea y vómitos y dentro de lo esperado porque es una cuestión social”. “No tienen  agua potable y en los reservorios, por el calor, proliferan las bacterias”, concluyó.
            La otra nena, Erika Betsabé Torres, de un año y diez meses, contaba con graves antecedentes de desnutrición, murió tras pasar un mes internada tras ser trasladada desde el norte provincial en el avión sanitario y según su historia clínica, se encontraba en grado 3 de desnutrición.
            Los últimos cuatro días estuvo internada en terapia intensiva, donde finalmente murió tras los esfuerzos por recuperarla. La causa de la muerte fue especificada como septicemia, una infección generalizada que, según los médicos que la atendieron, evolucionó hacia una falla multiorgánica. “La infección generalizada, la mala alimentación y malos hábitos higiénicos, entre otros factores de riesgo influyeron para que la nena no pudiera recuperarse” aseguraron los médicos a los medios locales. Según Susana Canela, coordinadora de Políticas de inclusión, estos casos muchas veces se agravan porque los familiares de los pacientes afectados no continúan los tratamientos. “Todavía no hemos abarcado el 100 por ciento de las comunidades con la asistencia sanitaria y alimentaria” admitió Canela en alusión a la demora en completar los cien nuevos agentes sanitarios para asistir a las comunidades indígenas que prometió el gobernador Juan Manual Uturbey luego de que se registraran los primeros fallecimientos en el norte provincial.
            Lo cierto es que en Salta preocupan y mucho los casos de desnutrición de menores que se conocieron en las últimas semanas en esta provincia. El presidente de la Cooperadora para la Nutrición infantil, Abel Albino, reclamó mayor atención a este tema y una política de Estado para “preservar el cerebro dentro del primer año con la alimentación adecuada”. Albino estimó que entre el 35 y el 40 por ciento de los habitantes tienen sus necesidades básicas insatisfechas y la tasa de mortalidad infantil es del 20 por mil. “Cuando se tiene hambre en un país donde sobra el alimento, no es hambre, es desnutrición, hay fractura cultural” afirmó Albino y agregó que no se soluciona con bolsones de alimentos sino con educación integral. Puntualizó que “cuando la desnutrición es aguda afecta al peso, cuando es crónica, la talla, y si es por meses afecta el perímetro craneano generando un ejército de débiles mentales”.


Lo que sigue a continuación es un comunicado de la Red de Comunicación indígena:

“El escándalo desvela la ineficacia de las autoridades Salteñas en la lucha contra el hambre. La desnutrición en salta no puede explicarse en un país productor de alimentos y con una economía en crecimiento. Se debe a desconocimiento cultural y desidia estatal que deja a poblaciones en total desamparo. "La desnutrición infantil es un drama latente en la provincia de Salta", admitió Urtubey, aunque explicó que las condiciones han mejorado en relación con los datos de hace tres años, "cuando morían más de 30 niños al año", dice la misma crónica, que recoge las declaraciones en tal sentido efectuadas por el Gobernador en el programa Código Político que se emite por la señal de TN. El Gobernador de Salta es el único responsable ya que los riesgos estivales son peligros conocidos que las autoridades estaban en condiciones de prevenir y solucionar. La responsabilidad de Urtubey y de sus funcionarios competentes en el área de prevención de la salud pública es directa y primaria. La situación de la gran mayoría de las Comunidades Aborígenes de la zona es de un virtual abandono, y hablar solo de desnutrición es como llamar llovizna a un violento chaparrón de verano, en nuestra reciente visita a la Comunidad Aborigen Sachapera 2 en donde ni siquiera tienen agua potable, un comedor para 400 niños con un presupuesto de 1000 pesos mensuales, la falta de un puesto de salud cuando padecen enfermedades como la Tuberculosis, Anemias agudas, Diabetes, Artritis Reumatoide. Dos agentes sanitarios se presentaron con dos frascos de hierro, esa es la solución del Gobierno de Salta para el terrible flagelo del hambre que sufren los niños indígenas, desde el estado jamás intentaron remediar las cosas de modo eficiente.
"No tenemos agua, estamos abandonados por nuestro municipio y por el hospital, nadie viene" "ahora que este niñito no esta entre nosotros recién pareciera que se abrieron la mente de los médicos, vinieron pero no hay solución para nosotros". Las comunidades Wichís son las más débiles y luego de tanta exposición mediática sólo lograron que el politiquillo de turno fuese al paupérrimo lugar llevando dos bolsones de alimentos, si entendió bien dos bolsones en un pueblo que se debate en la desesperación por la falta de alimento. En cualquier otro lugar de Salta se entrega un bolsón por familia, hasta en esto discriminan a los hermanos originarios.
Redes burocráticas, desconocimiento de particularidades culturales y, sobre todo, una ineficiencia mayúscula siguen dejando a las poblaciones más necesitadas privadas de recursos básicos. Es urgente que las instituciones brinden una cobertura integral, que garantice a los aborígenes condiciones dignas de vida.
Es hora que desde las ONG se intente hacer lo que el Gobierno de Salta está decidido a olvidar
"No tenemos agua, estamos abandonados por nuestro municipio y por el hospital, nadie viene" "ahora que este niñito no esta entre nosotros Recién pareciera que se abrieron la mente de los médicos, vinieron pero no hay solución para nosotros".


Red de Comunicación Indígena


Comunicado de UNICEF Argentina:

            Según un comunicado de UNICEF Argentina publicado el 28 de febrero de 2011 en Clarín titulado Prioridad para la niñez y adolescencia indígena, los casos de desnutrición en Salta son la punta de un Iceberg que hay que combatir con políticas coordinadas entre gobierno y sociedad. UNICEF asegura en su comunicado y no le quitamos razón, que los niños, las niñas y los adolescentes indígenas constituyen el sector más vulnerable de la sociedad. La discriminación, la indiferencia y el desentendimiento agravan esta situación y profundizan la exclusión que sufre esta población. La falta de acceso a una educación de calidad, a servicios de salud apropiados, a una nutrición sana y suficiente, al agua y al saneamiento adecuado es una realidad cotidiana que afecta a gran parte de los niños y niñas indígenas argentinos. Desde hace siglos, esta población tiene tasas desproporcionadamente altas de muertes maternas y muertes infantiles por malnutrición y por enfermedades infecciosas. La desnutrición no es una enfermedad y por tanto no se cura con acciones simples como la internación o los centros de recuperación. La desnutrición es un indicador de pobreza extrema que se elimina con las acciones lideradas por los gobiernos con participación comunitaria.



            Es cierto, como se puede leer en esta nota, que la acción contra la pobreza debe ser coordinada desde los gobiernos con ayuda o participación comunitaria, pero cuando somos testigos de un despilfarro por parte del Estado en publicidades oficiales carísimas en el entretiempo de partidos de fútbol para homenajear a Néstor Kirchner o para hacer campaña política o las millonarias sumas de dinero que gasta el Gobierno en publicidad gráfica, (hasta noviembre del 2010 gastaron 127 millones de pesos en publicidad oficial) por citar un ejemplo, los 33,9 millones de pesos que recibió Página 12 por publicidad oficial o los 27 millones que recibió el grupo Veintitrés, del empresario Kirchnerista Sergio Szpolski. Una pregunta ronda mi cabeza y la de millones de argentinos, ¿Por qué? ¿Porqué ese dinero no se gasta en salvar las vidas de niños pobres que sufren la desnutrición? ¿Acaso no es la mejor propaganda que se pueda hacer, la de salvar vidas? ¿Quién no votaría por alguien que supo erradicar la desnutrición?  Por el contrario, la actitud de los gobiernos parecería ir en contra de este pensamiento y sin ningún tipo de vergüenza malgastan el dinero del pueblo mientras cada día más niños mueren de hambre en Argentina, un país capaz de producir alimentos para cinco países como el nuestro. Es hora de que desde el sector político se tome esta problemática con la seriedad y la responsabilidad que se merece, que respeten la vida y los derechos de los pueblos originarios y la de todos los argentinos que los pusieron ahí, en ese privilegiado lugar de poder. Es hora que Argentina madure, crezca y se proyecte como la gran Nación que supo ser y la que todos esperamos que sea. Es hora de estar unidos contra la desnutrición. Es hora de estar unidos.

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